Como soldados en nuestro cuerpo, arriesgados a todo incluso a su misma muerte con tal de defender al organismo de los enemigos más brutales. Las células de todo el cuerpo humano constantemente vigilan de cualquier invasión enemiga, hoy hablaremos de este impresionante sistema del cuerpo humano.

Si pudiéramos reunir a esta “infantería de células” en un lugar, tendríamos que juntar un lugar muy grande para que entren todos. Si el cuerpo humano fuera una gran fortaleza, estoy seguro que en las ventanas de las murallas encontraremos a los macrófagos que dependiendo en donde se encuentren toman nombre singulares. Por ejemplo en la piel, se llaman “Células de Langerhans”, “Microglia” en el cerebro, “Kupffer” en el hígado, etc. Dentro de sus funciones están el de vigilar constante y procesar un sistema de alarma inmediato en caso de enemigos cerca. Por tanto los macrófagos conformarían nuestro "1er pelotón de infantería".

¿A quién avisar de un “ataque” o infección cerca? Estos macrófagos presentan partes pequeñas de los enemigos capturados o “inactivados” a las células T . Estas células T se forman en la médula ósea (la pulpa del hueso) y se “entrenan” en el Timo (órgano que se encuentra en el tórax). Los Linfocitos T en general serían el “2do pelotón especializado en sistema de inteligencia” diría. Se encuentran en la sangre en un 80-90% y también "viajan” por el bazo, ganglios linfáticos, sistemas respiratorio, gastrointestinal. Dentro de las células T también hay diversos tipos, por ejemplo T-4 (helper), T-8 citotóxicos, T-8 supresores, o también clasificados como células T CD4 o Células T CD8. Estos tipos son por sus características y funciones que realizan.

Cabe hace un paréntesis y explicar un poco al detalle de las funciones de los Linfocitos T CD4+. Son los llamados cooperadores y ayudadores. Ante ser activadas por los macrófagos (“soldados de las puertas”) los linfocitos T CD4+, inmediatamente liberan sustancias tóxicas especificas para el enemigo (citocinas) y desencadenan otro sistema de alarma especifico para “activar” a otras células de “servicios especiales”.
¿Qué pasaría si un intruso se camufla en el organismo y comienza a matar selectivamente a estas células T CD4+? Sería terrible, pues a la infantería les faltaría su sistema de inteligencia especializado. No habría respuesta adecuada de las otras células, los enemigos entrarían, los macrófagos avisarían pero nadie escucharía la alarma ni atacaría específicamente al enemigo. Bueno, es necesario decirles que este intruso es el Virus del VIH/SIDA. Es así como ataca al cuerpo, y lo he explicado de una forma didáctica para que puedan entender. El virus del VIH/SIDA ingresa dentro de otras células y vive ahí sin que fuera detectada, y comienza a destruir a los linfocitos CD4+, pero esto es lentamente, es por eso que pueden pasar muchos años hasta que se descubra que sucede. Catastróficamente se descubre cuando ya hay otros enemigos dentro, como el bacilo de la tuberculosis, hongos, etc. En conclusión un nivel bajo de CD4+ en sangre podría indicar un ataque por VIH/SIDA.

Los linfocitos CD4+ son importantes pues al activar el “3er pelotón de defensa” contribuyen con la destrucción definitiva de los enemigos. Además que guardan un “archivo” junto con los macrófagos de quien ataco. Esto se denomina inmunidad adquirida, es decir que cuando vuelva atacar este enemigo puedan destruirlo fácilmente. Este 3er pelotón lo conforman los linfocitos B, que se transforman en soldados guerreros destruyendo todo a su paso, incluso pueden destruir partes del cuerpo con tal de dejar todo normal.

Siguiendo esta excelente analogía del sistema inmunitario, puede decir que no hay otro lugar de mundo, donde el sistema de defensa especializado sea tan perfecto. El cuerpo humano si es un castillo amurallado, pero no al 100%. Aun falta mucho investigar sobre este sistema e eliminar estos enemigos intrusos dentro de nosotros. Espero que les haya servido. Y para concluir ¿quiénes serían los paracaidistas que llegarían con los refuerzos? Pueden dejar su respuesta en los comentarios.







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